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miércoles, 22 de noviembre de 2017

Construyendo vocaciones en la escuela


En este artículo expongo los diferentes recursos que podemos utilizar para la orientación vocacional en los centros, la mayor parte de los cuales he experimentado a lo largo de mis años de trabajo como orientadora. 

A diferencia del artículo publicado en la revista, en esta entrada aporto los enlaces a los recursos que están publicados en este blog. 

La elección vocacional es una de las decisiones vitales de mayor importancia que ha de realizar una persona. Pero para que esta elección sea la más adecuada se ha de alcanzar la madurez vocacional, que es la capacidad que se tiene para hacer frente a las tareas necesarias para desarrollar una carrera. 

En general docentes y orientadores tratamos de que el alumnado desarrolle esta madurez progresivamente a lo largo de su escolarización aunque cobrará especial relevancia en la etapa de educación secundaria. Cuanto antes comiencen a reflexionar sobre su futuro más motivados se sentirán por el aprendizaje, incluso de aquello que no les gusta, y cuanto antes descubran lo que les apasiona más implicados se mostrarán en las tareas escolares. Por tanto la orientación académica debe acompañar a su proceso evolutivo y no puede relegarse a los momentos finales de cambio de etapa. 

A lo largo de la educación secundaria nos propondremos como objetivo que las elecciones que hagan los alumnos se basen en criterios de madurez personal y autoanálisis, y no orientados por impulsos emocionales, modas, estereotipos o presiones externas contrarias a sus verdaderos intereses. 

El proceso de madurez vocacional requerirá desarrollar al menos las siguientes capacidades:
  • Capacidad para autoconocerse: sus valores, rasgos de personalidad, intereses profesionales, aficiones, habilidades y capacidades. 
  • Capacidad para conocer qué le ofrece el sistema educativo y el mundo laboral: qué tipo de profesiones se demandan en un futuro próximo, cómo son los procesos de inserción laboral, qué habilidades se requieren, tomar conciencia de la desigualdad y el sesgo de género en el acceso al empleo, cuáles son los diferentes estudios e itinerarios para obtener los títulos. 
  • Capacidad para tomar una decisión: generar creativamente diferentes alternativas, valorar críticamente sus riesgos y sus beneficios, priorizar las opciones. 

En los centros educativos disponemos de variados recursos para apoyar al alumnado en este proceso de transición a la adultez, que se iniciará en el primer día que comienza la etapa de secundaria. Con los recursos y las experiencias vividas en las aulas, irán forjando un autoconcepto determinado que les llevará a realizar elecciones vocacionales que a su vez configurarán un proyecto de vida. Por ello, cuanto más conscientes seamos de este proceso (padres, profesores y orientadores) mejor podremos ayudarles a afrontar sus decisiones. 

El recorrido hacia la madurez vocacional consta de tres etapas más o menos diferenciadas en el tiempo y contectadas entre sí, para cada una de las cuales hemos seleccionado una muestra de los recursos más utilizados en educación secundaria. 

ETAPA 1: AUTOCONOCIMIENTO Y DESARROLLO DE HABILIDADES SOCIALES.

La primera tarea a realizar para desarrollar su madurez vocacional es el aprendizaje de las habilidades socioemocionales básicas requeridas para afrontar cualquier tipo de conflicto y que contribuirán a ampliar su autoconcepto. Normalmente el alumnado tiene una concepción muy limitada de sí mismo por lo que en los primeros cursos de secundaria, a través del plan de acción tutorial o transversalmente en algunas materias, se pueden poner en marcha actividades para desarrollar el autoconocimiento emocional, la expresión de emociones, el autocontrol de impulsos, la asertividad, vencer la timidez, desarrollar la creatividad, la autoestima, la autoconfianza, la perseverancia, la iniciativa, promover la discusión sobre dilemas morales y propiciar el pensamiento crítico. 
Mónica Diz (Revista Creando educación para todos)

Si no disponemos de talleres organizados, podemos echar mano de los siguientes materiales:

En esta fase es importante ofrecer al alumnado recursos que permitan descubrir cuáles son sus principales intereses, sus puntos fuertes y débiles, sus valores o sus rasgos de personalidad, asumiendo que estos pueden ser cambiantes y evolucionar con su propio desarrollo evolutivo. Algunos de los recursos son los clásicos tests de autoconocimiento que pueden ofrecer una primera aproximación a lo que nos gusta o se nos da bien:
ETAPA 2: DESCUBRIMIENTO DE LA INFORMACIÓN (CONOCER LOS ESTUDIOS Y LAS PROFESIONES).

El alumnado deberá descubrir de forma progresiva la información acerca de la oferta educativa y laboral. El entramado de estudios y profesiones es tan variado y complejo que la información se ha de ir desmenuzando curso a curso con la ayuda de las herramientas que pongamos a su disposición. Estas deben ser variadas, diversificadas y adaptadas al nivel y edad de los alumnos/as. Para algunas actividades contaremos con la ayuda de organismos del entorno próximo al centro educativo. Esta es una selección de los recursos más utilizados: 

En la fase de descubrimiento es necesario llevar a cabo actividades de reflexión sobre la influencia del sesgo de género a la hora de elegir y desempeñar profesiones. Trataremos de promover el debate y el análisis crítico de los estereotipos sexistas que pesan en las decisiones vocacionales y fomentar la corresponsabilidad en el empleo. Podremos comenzar por una propuesta de análisis de las últimas ofertas de empleo que publica la prensa o un análisis de los roles de género en los trabajos desempeñados por hombres y mujeres del entorno próximo del alumnado (familia, centro educativo, barrio, ...). Podremos seleccionar también actividades para trabajar la perspectiva de género en la orientación vocacional a partir de las siguientes guias:

ETAPA 3: TOMA DE DECISIONES.

Definimos este momento como la fase más crítica de todo el proceso, donde si todo lo anterior se ha hecho bien la decisión será responsable y realista. Ahora tendremos que ayudar al alumnado a poner en orden las alternativas, a analizar sus riesgos y las posibilidades reales de llevarlas a cabo, asumiendo que pueden darse limitaciones académicas (no llega la nota), económicas o desacuerdos familiares. En ese caso es necesario establecer más de un itinerario o caminos alternativos para aproximarse lo más posible a la meta elegida. Proponemos los siguientes recursos:
  • La práctica grupal de resolución de casos donde se ha de tomar una decisión vocacional. 
  • La cumplimentación individual de cuestionarios de toma de decisiones a través de los cuales deberán argumentar las razones de escoger una opción u otra. 
  • La entrevista vocacional individualizada.
  • El informe a las familias y la mediación en caso de desacuerdo entre familia y alumno.
  • Con el alumnado con Necesidades Educativas Especiales se deberá tutorizar al máximo la elaboración del itinerario personalizado involucrando a la familia y buscando el contacto directo con los recursos del entorno próximo.
Mónica Diz (Revista Creando Educación para todos)

Todos estos recursos y estrategias no pueden llevarse a cabo sin la implicación y complicidad del profesorado. Los docentes son una parte muy activa en este proceso de maduración vocacional, ya que en su contacto diario con el alumnado se convierten en adultos de referencia capaces de ver todas sus potencialidades. 

A través de las materias el profesorado puede ofrecer a sus alumnos cientos de oportunidades para imaginarse desempeñando futuros roles ocupacionales. Podrá buscar la aplicabilidad práctica de los contenidos que imparte haciendo referencias constantes a tareas o profesiones. A través de la utilización de metodologías variadas el profesorado puede propiciar que el alumnado ponga en práctica diferentes capacidades y experimente múltiples inteligencias. También ha de ser consciente del papel fundamental que juega en el desarrollo de habilidades socioemocionales, pues cualquier comentario positivo o negativo dirigido a un alumno puede dejar gravada una huella imborrable en su autoestima e influír así en su elección vocacional. 





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